APUNTES SOBRE EL LENGUAJE Y EL DISCURSO, DESDE EL FEMINISMO. Evento: “Recuperando nuestras memorias históricas: Poéticas, Políticas y Feminismos”

Por Solange Carolina Arroyo.

El pasado jueves 31 de mayo en un repleto auditorio con más de 80 personas, se realizó el Ciclo de Conversatorios “Recuperando nuestras memorias históricas: Poéticas, Políticas y Feminismos”, con las exposiciones de Diamela Eltit (escritora y académica), Nelly Richard (critica cultural, académica y ensayista) y Carmen Berenguer (poeta, cronista y artista visual), el que tuvo lugar en el

Salón de Honor del Edificio Consistorial perteneciente a la Municipalidad de Valparaíso, V región. Organizado por el Grupo de investigación y Lecturas Feministas, del Doctorado en Estudios Interdisciplinarios sobre Pensamiento, Cultura y Sociedad, de la Universidad de Valparaíso

En este contexto, como eje central del evento se resaltaron puntos importantes sobre el feminismo a tener en cuenta en esta época, tanto para repensar la sociedad, la vida, la literatura misma y los discursos que estructuran nuestro día a día. Por lo mismo es que instancias de reunión y de debate como éstas, son absolutamente necesarias para vaticinar los desafíos futuros frente a formas discursivas dominantes, así como para integrar también los diferentes diálogos que emergen desde las diferencias y los sectores más diversos de la sociedad tradicional.

Es por esto, que la intención del evento se enmarca en el objetivo de problematizar aquellos discursos surgidos recientemente desde los movimientos que reclaman el derecho de la igualdad de la mujer en el plano social, y que en el trascurso de la conferencia, se concluyó que poseen una fuerte similitud con la escuela del feminismo que prevaleció en la década del 30, teniendo en cuenta por supuesto, las variaciones ideológicas propias que puede tener una tendencia como la mencionada, producto del paso del tiempo y la transformación de la sociedad en general. Asimismo, las invitadas a la sesión, al contar con una trayectoria destacada e importante como pensadoras y personalidades influyentes del feminismo latinoamericano, ya sean a través de disciplinas como la literatura, la crítica o la academia, se hace necesario y elemental, cubrir los distintos sucesos que acontecieron durante el desarrollo del evento.

De esta forma, la abertura del encuentro comienza con Carmen Berenguer, declamando un poema inicial, en que alude al cuerpo femenino desde su visión, y que al identificarlo y referirse a éste y a ella misma, lo caracteriza como un sujeto político y a la vez también crítico: -“Siempre me gusta comenzar con un poema, son necesarios, son otros textos necesarios”-. De igual manera, continúa haciendo referencia sobre cómo el feminismo se vuelve un acto político significativo a fines de la dictadura en Chile y especialmente a partir del Congreso Internacional de Literatura Femenina Latinoamericana organizado en 1987 en Santiago, en el cual ella fue una de las precursoras del evento y en el que también participaron las demás expositoras presentes en este mismo encuentro; Diamela Eltit y Nelly Richard.- “Fue el primer congreso de escritoras y académicas del exilio, y por lo tanto su existencia se torna trascendental. En esta reunión, fue llevada la palabra poética desde la memoria personal a la contingencia social del momento” -, termina comentando la Poeta.

Por otra parte, Berenguer se refiere también a las formas discursivas imperantes en nuestra sociedad, y en los hechos acontecidos con la toma producida por la corriente feminista durante el último tiempo. Una revolución que toma como uno de los puntos de referencia a las aulas, a causa de las polémicas frases reveladas por las estudiantes y que aluden a los profesores de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, entre otros sucesos recientes que involucran temáticas de peso y cuidado, como el acoso sexual. Por consiguiente, las preguntas que surgen instantáneamente y que problematizan la conversación, tienen relación directamente sobre la manera de ¿cómo volver a dialogar en la colectividad después de esta revuelta feminista, cuando existe un quiebre social con respecto a este discurso? O también, ¿de qué modo la palabra “feminista” se ha consignado como un punto central del debate general, en medio de las discusiones presentes en la contingencia de los medios de comunicación o los cuestionamientos que sostiene la ciudadanía actual?

De forma posterior, es el turno es de Diamela Eltit, que entra en el debate feminista haciendo referencia a la emancipación de las mujeres en el año 35, pero esta vez abre la conversación con una interrogante que genera un impacto inmediato en la audiencia: – “¿Qué querían emancipar las mujeres desde el MEMCH (Movimiento Pro- Emancipación de las Mujeres de Chile) en el año 35, movimiento liderado por Elena Caffarena?” -. Algo no muy ajeno a lo que se exige en esta época; divorcio y aborto. Por lo que concluimos que los discursos que tanta polémica han causado últimamente en la actualidad, han estado presentes y se siguen manteniendo desde hace décadas en Chile. En ese sentido, se estima que existen limitaciones en nuestra sociedad, como la presencia del conservadurismo y las tradiciones con respecto a la figura de la familia clásica, las cuales no han dejado que las demandas e ideas feministas fluyan hacia otras políticas públicas y con una mayor aceptación por parte de las instituciones y la colectividad en general. Y por otro lado, un tema implícito e importante que sobresale en la ponencia del evento, es aquel que remite históricamente a la reducción de los derechos de la mujer a una sola función social, la reproductiva. Es decir, la significancia de que la única forma válida de ser mujer en Chile, es a partir de construir su rol cívico desde la maternidad. Por ende, y visto de otro modo, no se comprende por ejemplo, la omisión de las problemáticas que surgen y se sostienen en el ámbito del trabajo y también de otros contextos, para el logro de una total independencia de la mujer, en la que imperan una desigualdad salarial de un 30% con respecto a su par masculino, entre otras dificultades que se mantienen aún vigentes en el plano de la actualidad. Porque si bien, los deseos de las mujeres de antes no eran muy distintos a las de ahora, la importancia de desdibujar los límites de las hegemonías presentes en nuestra sociedad actual, siguen siendo sustanciales para los cambios futuros desde la visión de la femineidad.

Entonces, ¿no existe entonces una memoria colectiva que nos recuerde que las demandas siguen siendo las mismas de siempre? Porque si bien, existiera al menos una conciencia histórica colectiva en el país, habría continuidad y presencia en los medios acerca de cómo se han seguido forjando los discursos femeninos en el tiempo, con una persistencia en las mismas ideas y requerimientos, y no con una visión fragmentada a lo largo de los años, como lo han recalcado y lo han querido divulgar los diversos “mass media” que se han referido a la presencia del feminismo en Chile. Así también, por otro lado se recalca que la riqueza de este feminismo germinal, radica en que se logró contar con mujeres provenientes de distintos contextos sociales, algo ya importante para generar un movimiento de mayor envergadura en el territorio. O sea, una corriente feminista que se ha extendido a lo largo de todo Chile y que sigue siendo la más importante hasta el momento en el plano actual

Sin embargo, Nelly Richard, guía su reflexión sobre cómo ha sido dañino el llevar los saberes feministas a los organismos de Estado, hecho que ocurre con el movimiento de los años 30, donde la ideologías feministas pierden fuerza al involucrar a sus miembros en puestos de gobierno. A partir de entonces, la figura de Julieta Kirkwood adquiere importancia en este sentido, ya que ella insiste en seguir manteniendo la ideología feminista separada de los organismos institucionales, porque esta puede homogenizar la multiplicidad de miradas para la representación de las diferencias existentes en la sociedad política y colectiva. En pocas palabras, la pregunta que surge aquí es: ¿Cómo hacer política desde el feminismo sin que exista intervención de un partido?, o mejor dicho, ¿cómo podríamos generar política a partir de esta misma ideología?

No obstante, otras preguntas que surgen son: ¿Cómo se puede convertir el feminismo en un pensamiento crítico de nuestra sociedad y que transforme a la vez, el diseño que impera en la política tradicional? Y sobre todo, sin perder de vista -“los conflictos de identidades, discursos y representaciones que van más allá de lo que representa la política institucional”-, como lo menciona Diamela en su comentada intervención. Esto, ya que lo macropolítico, jamás abordará las formas menores del discurso, y éstas deben permanecer en un constante juego de roles, para determinar así su supervivencia.

Por último, Nelly Richard finaliza con la temática que las convoca, es decir, “Las Poéticas y Políticas del feminismo”, haciendo un repaso a -“la problemática del lenguaje, de su significación y la representación de los signos para entender cómo se articula la identidad”-. O sea, trabajar el lenguaje y -“romperlo para reconfigurar lo sensible e ininteligible de éste, a través de nuevas formas de nombrar que apelan a la imaginación”-. Y sobre todo la necesidad en el feminismo de que la -“escritura reconfigure los significados con la figuración estética para repensar otros significados a través de la creatividad”-. Palabras y frases claves que cito, al considerarlas rigurosas en su definición, en el contexto de comprender la convocatoria de este evento que nos congrega.

Y como se ha mostrado, en esta visión hay una gran labor en los discursos y en el lenguaje, para que desde las ideologías, se pueda repensar la mirada feminista, a partir de la crítica, la literatura y los medios de comunicación. En otras palabras, generar desde las voces excluidas, los diálogos necesarios para comunicar perspectivas silenciadas dentro de la sociedad, pero a la vez, como mencionó Nelly Richard, -“imaginar nuevas formas de inclusión a partir del lenguaje, teniendo como referencia abrir los significados, para idear cambios posibles”-. De esta manera, podemos proyectar más allá del lenguaje y los significados configurados, el sentido y la esencia de la feminidad. Porque si la sociedad cambia, ¿por qué no adaptar el lenguaje a estas necesidades manifiestas? O también así, ¿cómo podríamos generar una reformulación de los discursos para dar continuidad a estas voces?

 

 

 

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