EL POETA MARCELO ARCE GARÍN CONVERSA CON “REGISTRO POÉTICO”: “DESDE LA MÚSICA ME FUI HACIA LA LITERATURA”.

Por Rodrigo Cabrillana Godoy.

El Poeta proveniente de San Bernardo, Marcelo Arce Garín, autor de los poemarios “Exhumada” (2009, Mantra Ediciones) y “Caja de Cambio” (2016, Ediciones Etcétera), nos detalla en esta conversación con “Registro Poético” acerca de sus inicios en la literatura y sobre cómo la música marcó profundamente su relación con la poesía y la escritura de sus textos. Además reseña en la entrevista su especial relación con el desaparecido Poeta Antonio Silva, nos cuenta acerca del impacto que ha tenido en el mundo de la cultura con la conducción del programa radial “En Calzoncillos Por la Plaza Pública” que se emite todos los viernes en la radio online “La Voz de los Trabajadores”, y nos adelanta algo de su próximo libro a publicar.

Un diálogo abierto, nostálgico, conmovedor e introspectivo, donde Arce Garín no solamente apunta a la poética de su trabajo, sino que revela en profundidad muchos de los asuntos que han influenciado y marcado rotundamente su pensar y a la vez a su obra.

¿Cómo te inicias en la literatura?

MA: Partí, como lo hacen todos, desde pequeño leyendo. De hecho, me acuerdo, que de niño mi mamá me leía muchas revistas, que de alguna forma te va creando el hábito de lectura, y ya después adolescente, no tenía biblioteca en mi casa, pero tenía muy buenos amigos que estaban estudiando y me prestaban libros. Además que también hacía mucho “la cimarra” en esos años,  entonces me iba a la biblioteca de La Cisterna, y ahí leía bastantes libros. Incluso, en esa época no existían aún los registros bibliotecológicos en computador, sino que había ficheros antiguos con los nombres. Así que tú tenías que anotar el nombre del libro en un papel buscando entre estos ficheros, y cuando ya lo tenías se lo pasabas al bibliotecario para que te buscara el texto que tú requerías.  Ahora, a mí me odiaban en ese tiempo en aquella biblioteca, porque me pasaba ahí todo el día. Y por ahí, es  donde parte el trabajo inicial de mi literatura. Como del hábito de lectura que me daba mi abuela o mi mamá, y me abastecía de libros con amigos o en bibliotecas. Todo esto, cuando estaba en la enseñanza básica, con 13-14 años.

¿Qué libros son los que marcan tus primeras lecturas?

MA: A mí siempre me gustó escuchar mucha música. Y desde la misma música, me fui hacia la literatura. Por ejemplo, a esas edad escuché el disco de (Mauricio) Redolés, “Bello Barrio”. Porque en esa época, Redolés recién había regresado desde el exilio, un primo me prestó ese casete, y claro, fue “una patada en la cabeza”, porque lo que estabas escuchando era poesía cantada, muy rockera, donde también el Poeta menciona a otros autores como Soledad Fariña por ejemplo, y eso iba siendo el nexo también que me iba derivando a otras lecturas. Por otro lado, me pasó también con (Claudio) Bertoni que menciona en sus poemas a John Coltrane, y yo no tenía idea quién era él. Hasta que lo fui investigando, y me di cuenta que Coltrane era un músico de Jazz. Entonces, como que se va retroalimentando la música y la poesía.

¿The Smiths es una influencia importante para tu literatura?

MA: Como te mencionaba, empecé a tener amigos que escuchaban ese tipo de música y estudiaban en la Universidad, una época donde se movían los casete de mano en mano, y donde escuché por primera vez a The Smiths. Años donde también escuché el primer disco de Los Tres, el homónimo, que es muy bueno y muy poético a la vez. Así que por ahí empecé a nutrirme de música y libros, estaba la poesía de Morrissey en las canciones, al que también le gustaba mucho Oscar Wilde. Es más, leí harto a Wilde durante esta etapa de mi vida. De hecho, hasta en el colegio nos hacían leer a Oscar Wilde, “El Ruiseñor y la Rosa”. Era una literatura básica.

Por otro lado, el primer disco de Los Tres, poéticamente las letras de Álvaro Henríquez son muy buenas. Yo creo que es uno de los mejores discos de la escena chilena Rock, que se publicó y que contiene letras de calidad. Álvaro se destacaba mucho en ese ámbito de la creación. Además que también le gustaba The Smiths, así que hay como un nexo ahí. Eso, considerando que Henríquez hizo un muy buen trabajo también en el primer disco de Javiera Parra (Corte en Trámite). Pero si tú lees “Las Flores del Mal” de Charles Baudelaire, existen palabras que Álvaro Henríquez utiliza en su poesía. Por ejemplo la palabra “Lastre”, cosas así como pesimistas y oscuras que están en la lírica del Poeta francés, las que Álvaro cita en sus canciones.

¿Cómo fue la escritura de tus primeros poemas?

MA: Los primeros escritos fueron en la casa, no se los muestras a nadie, y es muy bajo perfil, como anónimo, piola. Pero en el 2009 se hizo una convocatoria, en el Festival de todas las artes, Víctor Jara, lo organizaba el Partido Comunista. Y justamente como yo tenía unos versos que había compuesto, los ordené y les puse como título, “La Visión de un Ojo Revolucionario”, que era de alguna manera lo que yo estaba contemplando en esa época. El que también obtuvo una mención honrosa. Además les dieron un premio al Poeta Enrique Winter y a Natalia Molina que hoy en día es cantante, así que partimos todos juntos en ese contexto. Una premiación muy bonita que fue en La Cúpula del Parque O´Higgins, con música, pintura y poesía todo el día. Y te lo menciono, porque para mí fue una especie de espaldarazo, te hace sentir más seguro con tu trabajo, y te vas percatando que lo que estás haciendo en poesía no es tan malo, sino que lo estás haciendo bien. Ahora, esos poemas ni siquiera después los publiqué, porque hoy en día los considero bastante horrorosos.  Sin embargo, como me introduje en el mundo de la poesía, comencé a conocer a diversos escritores, como Héctor Hernández Montecinos que estaba en aquel tiempo; de San Bernardo estaba una cofradía de poetas, entre los que destacaban Úrsula Starke, Claudia Kennedy, Yuri Pérez, Juan Carlos Urtaza, Marcelo Mallea, un lote de escritores que de alguna forma estaban haciendo literatura en la comuna. Porque San Bernardo y Santiago, tienen siempre ese como desarraigo. Ya que no se hace todo junto en el mismo territorio, porque San Bernardo tiene su propio movimiento y por otro lado, Santiago también. Entonces, justamente en ese mismo escenario, Marcelo Mallea que también trabaja mucho en la parte audiovisual, había comenzado a crear unos videos-poemas, con los Poetas de San Bernardo. Oportunidad en que a mí me invitó a ser parte de su cometido, pero anteriormente, en el año 2006. Y resultó ese video-poema del que participo, “Cueca Sangrienta”,  que lo trabajé en el Cerro Chena, y que hoy se puede apreciar en YouTube.  Se trata de un trabajo que está dedicado a Jenny Barra Rosales, que es una chica detenida desaparecida, y la filiación con ella es porque era una muchacha de San Bernardo, de aspecto muy joven, que estudiaba enfermería y militaba en el MIR, lo que conllevó propiamente a lo que sería el inicio de mi primera publicación, el poemario “Exhumada”. De alguna manera, la poesía de ese libro comienza ya a hablar con este video, es decir, los genes de “Exhumada” están en el video-poema “Cueca Sangrienta”.

¿Jenny Barra Rosales entonces es un referente directo al momento de componer los versos que serían parte de tu primer libro?

MA: Lo que me impactó propiamente como tal, fue el abuso que se cometió en dictadura contra todas estas personas, pero con ella particularmente porque era una chica, estudiante mujer, de 20 años más menos. O sea, la barbarie fue el doble ahí con esos cuerpos más frágiles. Lo que no sucede con uno, porque si estás bajo la tortura y tienes tu grado de militancia, o si estás bajo la consecuencia y tienes tus ideales bien puestos, vas a aguantar la corriente eléctrica en tu cuerpo. Es más, el hombre es más duro en ese contexto, pero una mujer, sobre todo con una chica, se ensañaron (los torturadores). Y eso es lo que más me daba rabia, así que me quedó esa inspiración. De forma posterior, me fui a acercar a la familia de Jenny, porque me interesaba usar al final del video “Cueca Sangrienta”, una foto de ella. Así que fui a la casa de Jenny Barra Rosales, a conversar con su madre, la señora Laurisa Rosales, a solicitar su permiso, a ver si me dejaba utilizar su imagen. Entonces, de alguna u otra forma, me fui acercando más próxima e íntimamente a su familia. Y ahí se gestó el poemario. Obviamente no hablo puntualmente de los detenidos desaparecidos en “Exhumada”, pero algo hay. Está en la mujer, está en el juego del travestismo poético como gesto político. En resumen, en este hito parte ya lo que es mi trabajo poético. Actualmente voy ya con mi segundo libro (“Caja de Cambio”), porque yo trabajo bastante lento y no tengo prisa. Ya que debe ser una muy mala experiencia arrepentirse de publicar un texto después.

¿De qué año es la publicación de “Exhumada”?

MA: “Exhumada” es editada y publicada el 2009, se van a cumplir 10 años, próximamente, el 2019. Fue un trabajo con Mantra Editorial, de Héctor Hernández Montecinos. Esto, porque estábamos un día “carreteando” con Héctor, le mencioné justamente que andaba trayendo unos poemas en mi mochila en ese momento y le pregunté si los quería escuchar. Héctor accedió, se quedó callado en un instante después de mi lectura, y le dije –“¿Te gustó?”-, -“¡Me encantó! Publiquemos el texto con Mantra”- me respondió. Así que ahí lo hicimos. Es más, creo que tuve suerte, porque a muchos poetas les cuesta mucho publicar su primer texto. Y esta edición fue de antología, como de culto, porque apenas fue de 200 ejemplares. Ahora, mi idea es reeditarlo para los 10 años. Sería bonito hacer algo de nuevo, porque fueron muy pocos libros. Y no es un tema de ego ni nada, pero yo no encuentro malo ese texto. Porque no lo veo como sucede a menudo con muchos escritores y sus primeros poemarios, que después no quieren hablar sobre ellos.

¿En “Exhumada” hay también una mención al Rock and Roll en uno de tus poemas?

MA: Efectivamente allí también existe el nexo musical. La canción de Los Ex con Colombina Parra, “La Corbata de mi Tío”. Y ahí, de una u otra forma, lo que hago es colocar el coro de la canción, “dime cuantas veces quieres que te lo repita” en un poema, pero yo lo llevo hacia una sesión de tortura. O sea, con los ojos vendados, y en este caso la persona sujeta con una banda, diciendo “dime cuantas veces quieres que te lo repita… dime cuantas veces quieres que te lo repita… y ya se lo he dicho tanto”, y lo tienen hecho mierda.  Es decir, se fragmenta en una respuesta continua a una pregunta dentro del proceso de tormento. Porque los agentes martirizan y le preguntan una y otra vez a la víctima, y ésta les responde lo mismo siempre. Entonces, hice como ese juego. Es un nexo político y social, no ochentero. Porque muchas veces me han tratado de catalogar como que aquello ya está hecho, pero yo les respondo, -“¿Qué han hecho, si ya está todo hecho? A menos que estén escribiendo en una nueva lengua”-, si ya está todo dicho.

¿Qué nos puedes decir de “Caja de Cambio”?

MA: Este es mi segundo libro, y lo que se trata de una u otra forma de plasmar, es la “caja” que vendría siendo el cuerpo (de una persona), y lo que respecta al “cambio” que es la transformación. Y no tiene nada que ver con mecánica popular, ni con arreglar motores, ni menos neumáticos. Solamente se trata de la simpleza de la caja- cuerpo y sus cambios. Por eso de alguna manera traté de ilustrarlo con una pintura, que pertenece al artista visual Pablo Lincura (un pintor joven que actualmente vive en Shanghái), que se llama “Transformistas I” y que es un óleo sobre tela del año 2009. Lo que se refleja en el travesti que aparece en la imagen, lo que representa una “Caja de Cambio”.

¿Cómo se gestó el trabajo creativo en la escritura de “Caja de Cambio”?

MA: El trabajo interior de mi texto, para que tenga una coherencia, lo separé en tres partes. Uno, que vendría siendo la “Fractura”; dos, que vendrían siendo las “Llagas”, y el último, el tres, que finalizo lo que es la “Costra”. Y la “Costra” la dejo al último, porque alude a la parte de la memoria, el recordar. Esto, porque sin costra, sin cerrar las heridas, no se pueden volver a recordar las cosas. Ese más menos es la metáfora, a grandes rasgos. Es como traté de armarlo, un libro breve, y que también apela a la inteligencia del lector. O sea, soy de esos autores que no me gusta explicar las cosas, porque más bien soy de los que confío en la capacidad del lector.

¿Es la música entonces un elemento estético primario que te influencia con tu proceso de composición, en los poemas?

MA: Una buena pregunta, porque nos vamos metiendo en el rollo interno del texto. Por ejemplo, en la sección de la “Costra”, hay un epígrafe de “Panic”, una de las canciones de The Smiths, en uno de los poemas. Y ellos hablan ahí un poco, de lo que es la desolación en la provincia. Porque Inglaterra se asemeja a Chile yo estimo, no solamente en el clima, sino también en la geografía, en ciudades como Manchester, Londres, etc. Y de alguna manera lo que yo he investigado en la historia de The Smiths, es la génesis obrera que tienen en ese pueblo, esa revolución proletaria que existió allá. Y que se refleja no solamente en los versos de las canciones de la banda, sino en la historia de nuestro país, en cuanto a la provincia, en cuanto al movimiento social obrero de una época. Por ahí está la conexión con lo que puede ser música. Y eso es lo que se intenta representar en “Caja de Cambio”.

Por otra parte, en el texto también hay mucho de lo que es el desastre de 1973. Pero no a la usanza del Poeta Pepe Cuevas, que es muy representativo de ese tema. Ahora sí, trato de reflejar en la parte de las “Llagas” imágenes que van apareciendo como el cementerio (Junto a un ramo/ marcho a su tumba/ solemne/ cuento hormigas y chanchitos de tierra/ mientras la memoria corre en el primaveral / FRITANGO TWIST), en la significancia de lo que resulta triste el ir a ver a alguien allí, a visitarlo, y por supuesto traerlo a tu memoria.

¿Cómo ves la relación entre tu último texto “Caja de Cambio” y tu anterior publicación, “Exhumada”?

MA: Hay una continuidad y también una coherencia. Por ejemplo, en “Exhumada” te hablo acerca de la temática de “la población”, hablando desde el cuerpo, en este caso, territorial.  También hablo del “refugio”, lo que es San Bernardo. Y en “Caja de Cambio”, ya hablo desde la provincia. Incluso, ya estoy trabajando en un tercer libro, que quiero llamar “Vértebra” y que ojalá alcance a escribir. Y en ese texto, ya trato de abarcar la temática en el nexo de la “vértebra”, es decir, la semejanza entre la columna vertebral del ser humano, y la columna vertebral de América Latina que es la Cordillera de Los Andes. Y ahí existe un vínculo, porque el territorio se va agrandando y va ocurriendo lo mismo de siempre.

¿El Poeta Pepe Cuevas se podría decir que es una influencia a tu obra?

MA: Por supuesto. Pero más allá de la poesía, puedo decir que es por el territorio, porque Pepe también es uno de los pobladores o personas de esta sociedad que han sido parte de la invisibilidad, en este caso, por las inmobiliarias, por una burguesía aparente, que ni siquiera es una burguesía concientizada como era en la década del ‘70, sino que de una u otra forma son los que se creen “agrandados”, pero sucede nada con ellos. Ahora, hay una genealogía y también hay un respeto a la obra de Pepe Cuevas. Ya que él ha sido muy generoso de contarnos lo que le tocó vivir, sin fanatismos ni nada, sino como una especie de registro.

¿Cuál es tu libro preferido de Pepe Cuevas?

MA: A mí me gusta un libro de Pepe Cuevas, que lo publicó con la editorial La Calabaza del Diablo, que se llama “Maxim, Carta a los Viejos Rockeros” del año 2000. Un texto que habla sobre el ambiente en que se movían los torturadores de la Dina y la CNI en la época, que eran las parrilladas y los topless. Esos típicos lugares donde iba Álvaro Corbalán en las noches de bohemia. De hecho, José Ángel Cuevas utiliza también como recurso literario en este texto, algunos epígrafes citando con pequeños versos a Jim Morrison, Janis Joplin, The Rolling Stones. Entonces, por ese lado como que me llamó la atención. De ahí que comencé a leerlo más, porque luego leí el libro “1973” que sacó LOM en 2003. Porque siempre Pepe (Cuevas) ha hablado desde ese lado, me parece interesante que quede ese registro para todas las personas que de alguna u otra forma no tienen cómo saber lo que pasó o no les interesa realmente, porque algún día les puede llegar ese texto a sus manos, y les va a servir como apunte, como memoria. Además, sucede que los libros de Pepe son tantos, y ediciones a veces medias subterráneas, que uno termina confundiendo los títulos en algunas oportunidades. Ahora, él escribió un prólogo breve para “Exhumada”. Conciso, porque no me gustan los prólogos demasiado extensos, porque si son muy largos, encuentro que le quitan credibilidad al libro, porque el texto se debe sostener solo. Ya que está bien que te presenten con algo acotado para dar unas luces a tu trabajo, pero hay algunos escritores que redactan 3 a 4 páginas. De todas formas, el prólogo es como “el vuelo de la perdiz”, un género aparte en la literatura.

¿Cuánto tiempo acontece entre “Exhumada” y la publicación de “Caja de Cambio”?

MA: “Caja de Cambio” es del 2016, a diferencia de “Exhumada” que es del 2009. Pero no es solamente porque me demoré tanto en hacerlo, sino que también porque está la burocracia de las editoriales que se demoran en publicarlo, además de otros factores también. Pero como te decía, no solamente lo retrasé por trabajarlo, porque “Caja de Cambio” es un libro bastante breve, pero en el que abro más el mapa también, abro un poco más el almanaque, el cuerpo del poema.

¿Te refieres a la “Caja” en tu libro como el cuerpo de la persona?

MA: Exacto, pero no solamente el cuerpo humano, sino también un cuerpo geográfico, un cuerpo social. Más allá de lo es un cuerpo humano, y eso obviamente está metido dentro de lo que es libro. Por eso yo te digo que aquí, en “Exhumada”, yo hablo desde mi población en San Bernardo (2009), y ya después me voy a la provincia. Porque como tú sabes, San Bernardo es  provincia del Maipo, un territorio donde está también Buin y Paine. Así que desde esa provincia hablo. Ahora quiero trabajar un libro que habla más del cuerpo que es Latinoamérica, pero siempre desde abajo también. No tan Nerudiana la cosa.

¿Te refieres a la provincia como en términos administrativos territoriales?

MA: Exacto, pero no solamente geográfico, sino también en términos físicos. Ya no estás solamente hablando desde tu reja, desde tu casa o desde la esquina donde tomas el bus, sino que desde un cuerpo físico y geográfico más amplio. Porque ya hablas de una política más amplia, de un cuerpo más amplio. Son otros los temas, a pesar que mi poesía es bastante comprimida. Yo soy como muy breve con mis textos, no escribo mucho tampoco. Esto, porque me gustan las imágenes bien condensadas. Es decir, que una palabra te diga miles de cosas. Y es súper difícil, así como también es complejo que el lector se dé cuenta de inmediato del contenido. Hay que leer muchas veces el texto para comprenderlo bien.

Tus libros son bien poéticos.

MA: Por lo mismo yo creo que no se lee mucho la poesía en Chile, porque hay mortales que no tienen ese hábito y menos esa pasión por la poética. Por ejemplo una vez mostré mi libro a un compañero de trabajo, y no entendió mucho lo que hago. Pero tampoco es tan “bacán” explicarlo, porque no puedes estar dando explicaciones a la gente sobre tus poemas. Igual puedes contarle un poco, pero no es la idea. Lo mejor es que el lector se forme su propia imagen.

Ahora, creo que es interesante como decía, hacer ese cruce de música Rock y Poesía, porque Germán Carrasco ya lo ha hecho, Pepe Cuevas por supuesto, y claro, Mauricio Redolés. También citar otros estilos de música popular en la poética, ya que por ejemplo en “Exhumada” de igual forma introduzco Cumbia. Sale un poco de “Loquito por ti” de Armando Hernández, en este caso. Pero ante todo, el diálogo popular mezclarlo desde un lugar que no sea tan “pesado” en la poesía, con un imaginario en que esté presente la metáfora. La cita es cuando la mujer está hablando en el texto.

¿El “Cambio” de tu último libro, apunta al travestismo social?

MA: Lo ilustré con esa imagen que aparece en portada, que son tres travestis, y claro, ahí se representa un cambio, específicamente en el cuerpo. Así que por ahí va la metáfora. Pero es un cambio también a nivel de planeta, por ejemplo la geografía con el calentamiento global, también hay un constante cambio. Imagínate que ahora en verano estamos con temperaturas extremas, muy arriba.

¿Hay una tradición del travestismo en la literatura chilena?

MA: Existe una tradición del travestismo muy interesante desde Pedro Antonio González en adelante. Estilo que también comparte Sergio Parra con “La Manoseada”, por otro lado, “La Tirana” de (Diego) Maquieira, y asimismo, Malú Urriola que igualmente cita al travestismo en sus poemas. De hecho, hay varios autores más, en un nicho estimo, que aún no se ha investigado en demasía. Sin embargo, resulta una temática muy atrevida, arrojada, cautivadora y política. Ahí alguien debería hacer algo al respecto, o tal vez lo haga yo más adelante.

Entrando a otro tema, ¿cómo fue tu relación con el Poeta Antonio Silva?

MA: A Antonio lo conocí primero por sus libros. En este tiempo tenía publicado “Analfabeta” y “Andrógino”, que son sus 2 primeros textos. Aún no se publicaba “Matria”. Y como te digo, yo lo había leído y lo encontraba “la raja”. Me gustaba mucho su trabajo, su poética. Y su propuesta era súper valiente para la época, años en que estaba más la “volada” universitaria. Estaban todos estos chicos noventeros, Yanko González, Germán Carrasco, que provenían de una facultad, de una Academia, pero Antonio era la antítesis de eso. Antonio era más marginal, un personaje que siempre me lo topé, pero al cuál no me atrevía a acercarme, porque también tenía menos edad que él. Sin embargo, un día me invitó el escritor Marcelo Mallea a su casa, donde iba a estar  trabajando en este video-poema que te mencioné, con un Poeta. Y como estaba recién conociendo el ambiente, acepté.  Sobre todo para ver cómo se trabajaba en el tema. Entonces, llegué y ahí estaba Antonio Silva, trabajando en ese video del grupo Matinee (banda en la que el Poeta Antonio Silva era su vocalista), “Chicos delicados”. De hecho, lo estaban editando, porque ya lo habían grabado y había que ordenarlo, terminarlo. Así que ahí conocí a Antonio ya de forma directa. Eso fue más menos el 2009, y una vez concluida la sesión de trabajo, Mallea le mostró el video-poema a Antonio, y luego nos fuimos juntos de ahí.  Íbamos cada uno a San Bernardo, con dirección a nuestras casas, pero intercambiamos algunas palabras, él me preguntó algunas cosas, sobre la música que escuchaba, también sobre el video que yo había grabado, y ahí nació una amistad inmediata, en ese instante.

Pero en lo que respecta a su obra, a mí me interesa mucho, y creo que debería ser mucho más difundida. De todas formas, la editorial Cuarto Propio sacó una antología de sus textos (El Imperio de los Sentimientos: Obra Reunida de Antonio Silva) el 2015. Una gran jugada al publicar los tres libros, más otros poemas inéditos. Incluso fue el Poeta Héctor Hernández el que recopiló los textos. Así que es interesante conocer esta propuesta más atrevida de Antonio.

Ahora, por otra parte, Antonio tenía esta banda de Rock, Matinee, y también sus gustos musicales, porque la primera vez que conversamos, hablamos sobre música. Fue sobre Kraftwerk, hablamos bastante sobre esa agrupación. Y hay una influencia, fíjate, también de lo medio Underground en su música, The Smiths, guitarras afiladas y todo ese rollo.  Pero en Matinee, las letras las hacía Antonio, porque se denota una continuidad entre las líricas del grupo y sus poemas.

¿Qué sucedió con Matinee?

MA: Yo tenía contacto con Roberto Rivera, que era uno de los integrantes de la banda, músico y también fotógrafo, y quién me tomó también la foto que aparece en la solapa de mi libro (Roberto Rivera solía firmar sus trabajos como Roberto Alegre). Pero no he podido volver a ubicarlo nuevamente. Ahora, Matinee se acaba al parecer antes de la muerte de Antonio.  Yo conservo 2 canciones de la banda, que me las envió por email Samuel Ibarra, que también era amigo de él. Pero no hay registro de disco. Sin embargo, de que existe algo de material de Matinee dando vuelta, lo hay.

Además, lo que me contaba Antonio siempre que conversábamos, o el mismo Roberto, es que tocaban muy tarde, tipo 3 o 4 de la madrugada, pero que eran siempre la última banda, y los fans que los seguían, se quedaban siempre hasta el último tema que interpretaban y luego ahí se iban.  Es decir, tenía un grupo de seguidores acérrimos que estaba siempre con ellos.

¿Alguna anécdota con Antonio Silva?

MA: Una vez veníamos con él de una lectura, desde Bellavista, y nos quedamos dormidos en el bus y despertamos en Maipú. El chofer nos despertó de hecho. Era muy tarde, y estábamos muy cansados. Pero para regresar a nuestras casas, tuvimos que esperar un poco que aclarara, porque en esa época no pasaban toda la noche los recorridos. Después como a las 6 AM empezaban a pasar de nuevo. Hay otra, en que una vez comenzamos a hablar “los 4” desde un espejo. Teníamos un espejo al frente y empezamos a hablar, estos “4”, o sea, Antonio, yo y nuestros reflejos. ¡Estábamos muy locos!

Por otro lado, me gustaría dejar claro, que dentro de estas anécdotas, Antonio tenía una fama de ser un tipo insoportable, sobre todo cuando se pasaba de copas. Pero yo tuve la oportunidad de conocerlo como amigo, sobre todo en situaciones más tiernas. Por ejemplo, cuando estaba trabajando en “Caja de Cambio”, me daba bastantes consejos, como que te enseñaba cosas, así que lo conocí en esa faceta también. Tuve esa fortuna.  Sin embargo, Antonio se inventaba también, su propia “temporada en el infierno”. Como que le gustaba aquello, era muy rara la situación. Pero lo interpreto como que Antonio estaba constantemente en su “volada” poética. En todo caso, desconozco como lo haría, porque él también trabajaba, llevaba una vida normal en ese sentido. Era parte de un Call Center. Entonces no sé cómo lo haría para desconectarse en el trabajo de esa vida tan poética que Antonio solía portar.

¿De los 3 libros publicados por Antonio Silva, cuál es tu preferido?

MA: Me gusta más “Matria”, su último texto publicado antes de fallecer. Supuestamente estaba trabajando en otra publicación, pero solamente alcancé a leer un poema más de él. Pero yo creo que él quedó satisfecho con el trabajo de “Matria”, porque es una amalgama de lo que fue “Andrógino”, su libro de 1996, y “Analfabeta” que es del 2000. Y ahí en “Matria” él toma todos esos elementos, los entremezcla y publica algo muy bueno. Como soporte tanto en lo político, como  esa fusión entre lo académico y lo popular que él tiene. Entonces, insisto que lo mejor para mí es “Matria”, por eso quizás mencionó eso de la muerte en el texto, porque puede ser un punto culmen en su obra.

Es un Poeta muy aventurado y disruptivo entonces Antonio Silva.

MA: De hecho, porque también no se llevaba bien con casi nadie. Quizás porque estaba todo el día también en ese ejercicio de buscar la provocación constante. Era un chico un tanto provocador. Al principio todo bien, pero al pasar las horas incomodaba al resto, se ponía irónico, y por supuesto eso iba mezclado con el tema del alcohol.

¿Y en esa poesía proveniente de San Bernardo, como ves el legado que dejó el autor Antonio Silva?

MA: Claro, allí también hay una especie de “gallito” entre lo oficial y lo no oficial. Pero lo que me gustaba mucho de Antonio, era ese descoloque que hacía, que no era de San Bernardo, ni tampoco de Santiago, y que cuesta mucho. Porque de repente en San Bernardo nos decíamos -” ¿Dónde andará Antonio Silva?”-, y después en Santiago, nos repetíamos  -” ¿Dónde andará Antonio Silva?”-, y él sin duda, estaba haciendo su poesía que me marcó mucho a mí. Esa poesía inteligente, valiente, “cola”, sensible, transgresora y que me parece vanguardista. Aunque suene muy “cuico” ese último término, porque la vanguardia es propia de ser adelantado, de decir algo que en esa época no se estaba hablando. Por lo mismo, como que su generación lo trató de pisotear, ¿me comprendes? Porque sabían que Antonio no solamente estaba hablando de ese tema (género), sino que además sabían que él estaba haciendo algo bueno y que les podía hacer sombra.

No existen entonces estudios ni mayores registros sobre lo que fue “Matinee”, el proyecto Rock en que participó el Poeta Antonio Silva.

MA: Reitero que ahí se refleja lo que ya venía en camino con Antonio. Hay una continuidad. Porque siguiendo de alguna manera con su legado, hay que volver a reivindicar su trabajo, que es coherente. Y en estos tiempos, es difícil poder hacer una poesía coherente. Porque mayormente las cosas están cambiadas. Tenemos un sistema neoliberal repugnante, existe el “sobajeo”, el discurso que supuestamente “es”, pero que después no existe discurso, el doble estándar.

¿Cómo te marcó la “partida” del Poeta Antonio Silva?

MA: Para nosotros fue extraño, porque nos enteramos después. Ya había fallecido hacía unos 3 o 4 meses atrás. Y nos decíamos –“¿Por qué no fuimos a buscarlo antes?”- y todos esos cuestionamientos que van surgiendo en el tiempo. Sin embargo, Antonio comenzó a desaparecer de a poco anteriormente, ya no iba a lecturas, etc. Pero yo, que hablaba con él aún, nos comunicábamos vía Facebook, por chat, en esas conversaciones Antonio me decía que después nos íbamos a ver, que más adelante él iba a venir, pero que en ese momento no podía. Entonces, yo como que me quedaba tranquilo por un rato, pero después cuando le insistía nuevamente a que nos reuniéramos, que nos viéramos, Antonio me decía que no, que luego habría tiempo para aquello y todo el rollo. Hasta que decidí no volver a preguntarle más sobre una próxima junta, porque como se negaba, no había caso. Esto, hasta que tuvimos noticias de su muerte. Y es muy triste, porque no pudimos despedirnos de él. Que es lo que hubiéramos deseado. Más que nada eso.

Actualmente Antonio está en el Cementerio Parroquial de San Bernardo, porque una vez lo fuimos a buscar con Roberto (Rivera), el amigo guitarrista de Matinee. Preguntamos, y estaba ahí. Encontramos su tumba. Pero más que fuerte, es triste. Triste, porque como te repito, no nos pudimos despedir. Nada más. Ahora, más allá de lo que sucedió, quizás Antonio tenía sus motivos del porqué querer morir, más allá de todo. Entonces, lo malo, es la forma de que no nos enteramos.

¿Cuáles fueron los motivos de su fallecimiento?

MA: No lo sé, hay una cosa muy ambigua, porque nunca hubo nada claro. Por ejemplo, no sé cómo editorial Cuarto Propio habrá gestionado la antología póstuma de Antonio, porque de seguro deben haberse acercado a su familia. Ellos deben tener más información sobre aquello. Porque tampoco nunca supimos tanto de su gente. Yo me acuerdo que me topé con su madre, una sola vez, en la Plaza de San Bernardo. Ya que iba Antonio con su mamá, yo fui a saludar a Antonio, y ahí en el lugar, me presentó a su mamá.  Pero Antonio era muy reacio a eso también. Como que no exponía a su familia, tampoco nos hablaba de ellos, y no sabíamos dónde vivía. De hecho, yo nunca supe donde vivía exactamente. Entonces, no hay nada puntual así de cuál fue la causa de su fallecimiento.

¿Tu programa de radio, “En Calzoncillos por la Plaza Pública”, cómo se gesta?

MA: A mí desde pequeño me gustó la radio. Nosotros pertenecemos a una generación totalmente radial. Por ejemplo recuerdo que escuchaba Galaxia FM, Radio Umbral (95.3) y Radio Colo-Colo  con Alodia Corral (la que mencionó en “Caja de Cambio” con un programa de Tango, “Recordando”). Entonces, como que siempre estaba la radio, y siempre que queríamos grabar música, estaba el casete. Así que de forma constante quise tener un programa de radio. Pero nunca imaginé que iba a ser un programa de radio relacionado con la poesía y el arte. Hasta que un día se dio el caso que un amigo que es sindicalista, y que trabajaba y participaba en la CGT y en la radio de la Confederación General de Trabajadores de Chile (Radio La Voz de los Trabajadores de Chile), me ayudó con el tema. Entonces, cuando nos encontramos, le comenté mis deseos de tener un programa radial, y me señaló que podría enviar un proyecto a la CGT para ver cómo nos iba. Así que les hice llegar el proyecto, explicando de qué se iba a tratar el programa, su duración, todo lo que implica, y a la CGT les gustó. Así que se implementó el 2014, y desde ahí que lo estoy haciendo.

Y sobre el nombre del programa, tuve muchos problemas para encontrarlo. Primero había escogido “El Oficio de Escribir”, pero lo descarté. Y un día estaba leyendo el libro “Cumbia” de Yuri Pérez, y ahí parte con un prólogo del Poeta Cristián Gómez Olivares, que se llama “En Calzoncillos por la Plaza Pública”.  Así que lo tomé como una referencia, y denominé así al programa. De hecho, es un epígrafe al libro de Yuri Pérez, que finalmente son versos de Pablo de Rokha. Y además suena bien como nombre radial al anunciar a tus invitados, porque a mí no me gusta tanto la academia literaria, que sea tan así la cosa. Sino que exista más espontaneidad en los temas recurrentes del programa.

Pero más allá de eso y de cuantos programas llevo o de cómo va a servir eso más adelante, ha sido una experiencia muy interesante y es un programa que me ha servido mucho a mí, donde he aprendido muchísimo, he tenido la suerte de estar con gente muy “grosa” en lo que hace. Y “grosa”, no significa que sean conocidos, sino que de alguna manera te enseñan y también te gatillan tu creación.  Por ejemplo Elvira Hernández, el mismo Pepe Cuevas, Álvaro España de Fiskales Ad-Hok, el fotógrafo Álvaro Hoppe. Y es ahí donde está todo. Donde vienen estas personas que son trascendentales para la vida cultural de nuestro país. Ya que cuando estás en el estudio riéndote, conversando, como si fueran tus cercanos, tus conocidos, eso te da mucho más impulso para seguir haciendo el programa. Esto, porque siempre nos vamos encontrando con nuevas ideas, no solamente hablando del pasado, sino que tratando de trabajar nuestras propuestas.

¿De todos los invitados que han asistido a tu programa, cuáles destacarías?

MA: Hartos, como Andrés Ajens y Elvira Hernández, Soledad Fariña, Carmen Berenguer, Álvaro España, Pablo Paredes, Sergio Alfsen, Gustavo Barrera. Pero me gustó mucho una conversación por ejemplo con el escritor Carlos Cociña, otra con Dangelo Guerra un cantor popular que tocaba acordeón, también con (José) Pepe Soza el actor. Sin embargo, no hay alguno puntual, sino que hay un registro muy interesante en el tiempo y estoy contento con eso.

¿Qué conversaron por ejemplo con Álvaro España?

MA: Con Álvaro España hablamos bastante lo que fue la época, cuando él hacía música, lo que fue Fiskales Ad-Hok. Además yo llevo a todos los invitados a su infancia, entonces hablamos de su barrio, porque él vivía en Santiago Centro también. Así que se trata de una conversación libre, como si estuvieras con un amigo por ahí tomándose un trago en un bar. Aparte, que  siempre les pido a los invitados que escojan la música que sonará en el programa, así que eso crea y ayuda a generar por otro lado, una conversación más íntima, más “subida”, más informal.

¿Y qué conversaste con Elvira Hernández?

MA: Elvira es como una enciclopedia, además que también existe ahí una admiración con su poesía. Es una de las grandes poetas que tenemos acá. Ha sido candidata al Premio Nacional de Literatura, pero creo que el premio más grande que puede tener, es el respeto que todos le tenemos. Que es mejor que se gane el Nacional. Ahora, el luchar por el Premio Nacional cuesta más aún y sobre todo cuando son mujeres. Por ese tema del patriarcado y todo el rollo.  Porque la cosa funciona así acá, sobre todo en las instituciones. Ya que las instituciones no piensan como pensamos nosotros, los Poetas.

¿Qué te parece Jorge González como letrista? ¿Lo consideras un Poeta?

MA: Es un letrista genial. No sé si Poeta, pero tiene buenas letras. Escribe “la raja”. Por ejemplo “Brigada de Negro” (canción de Los Prisioneros), lo encuentro una lectura excelente. Sobre todo en la descripción de la imagen de esa época, porque tú escuchas la canción, le prestas atención a la letra, y vuelves a ver un trozo de lo que pasaba en la noche de esos años. Esa oscuridad. Porque lo negro, más allá de la dictadura que estábamos viviendo, también tenía que ver con todo el futuro nefasto que estábamos teniendo, y por supuesto las noches sin mayor movimiento cultural. Porque no había futuro, no había nada… Y lo que está haciendo ahora también Jorge como solista es muy bueno, sobre todo lo que hizo con “Trenes” y como Leonino. Pero dijo que quería escribir libros próximamente. De hecho, hace poco fue al programa, su hermana, la fotógrafa Zaida González.

¿Entonces tu programa radial, “En Calzoncillos por la Plaza Pública”, es una plataforma comunicacional que puede contribuir a difundir la Poesía de forma masiva?

MA: Sería lindo, porque eso mismo es lo que uno trata de trabajar. Y porque cuesta mucho, lo que tú haces, que llegue a muchas personas. Sobre todo, porque trabajamos bajo la autogestión, las ediciones de libros que publicamos son pequeñas, etc. Esto, porque no nos difunden editoriales grandes como Alfaguara por ejemplo, sino que trabajamos con editoriales independientes, que tienen ya un trabajo interesantísimo que están haciendo ellas. Ya que de alguna manera, antes me trataban de “invisibilizar”, y me leían 10 personas, pero ahora con las editoriales independientes, puedo decir que me leen 20. De alguna manera, el “ir crescendo”, pero también está la forma del como uno se mueva. Por ejemplo las fotocopias, las conversaciones que puedes sostener con alguien, el meterse a una página web, el enviar el link de alguna entrevista o reseña de tus libros, etc. Por ahí como que uno debe gestionar para que conozcan tu trabajo, pero no con la intención de lograr fama, o viajar a otros países como México o Venezuela. Aunque de todas formas, viajar siempre te enriquece.

Hace pocos meses estuve en Tacna, Perú, con el Poeta Daniel Rojas Pachas. Fue en un colegio de mujeres, en un gimnasio lleno, con muchas preguntas, una experiencia preciosa. Pero más bien lo que rescato, más allá del rollo de haber estado conversando con estos chicos, es que les pude hacer un “clic” para que ellos sigan lo que les gusta. Y también conocer a personas que están en la misma tuya, pero que son de otros países. Por ejemplo, conocí a Domingo de Ramos de Perú, a Roy Sigüenza de Ecuador, a Cecilia De Marchi de Bolivia. Porque ir a Arica, frente al Morro al lado del mar, con la Poeta Cecilia De Marchi, es simbólicamente para mí muy bello, ¿me comprendes? Sobre todo, por el tema que hay de trasfondo en el conflicto que existe entre Chile y Bolivia, que es el mar. Pero en estas experiencias de encuentros, resulta bello, porque dejamos de lado aquello y compartimos cosas lindas a través de la poesía,  y que a la vez nos hacen grandes personas (V Festival Latinoamericano de Poesía Tea Party, julio 2017, Arica-Tacna).

¿A qué autor candidateas al Premio Nacional de Literatura?

MA: Deberían entregárselo a Elvira Hernández, por su poesía valiente, transparente y que está en constante cambio. Una poesía fresca, que quizás no la imaginas cuando Elvira lee sus textos. Porque existe una frescura en ella, una denuncia, hay imágenes muy buenas. Así que el Premio Nacional se lo daría a Elvira Hernández.

¿Para cuándo podremos leer tu próxima publicación, “Vértebra”?

MA: Aún no hay fecha, pero ya tengo el esqueleto del texto armado. Así que pronto lo verán.

¿Cómo ha sido la relación con tus lectores?

MA: Yo no veo el rollo así con “mis lectores” como algo especial. Sino que veo la escritura como algo normal. O sea, si la gente se acerca a conversar conmigo, no creo que sea realmente por lo que escribo, sino que realmente es porque estamos todos en la misma. No es como -”qué bacán, la raja este tipo como escribe, voy a ir a hablar con él”-, sino que converso con todo el mundo que estime hablar. Por ahí creo que va y no me creo el cuento. Y no tengo problemas de autoestima, ni nada, sino que solamente no me creo el cuento del divismo del escritor. Ahora, obviamente si las personas exceden tus límites, uno tiene que reaccionar, pero eso a todos nos pasa, no solamente porque seas Poeta.

¡Si tuvieras que recomendar textos a tus lectores! ¿Cuáles serían y por qué?

MA: Dentro de lo que es el ámbito de la poética, uno que ahora ganó el Premio Municipal de Poesía el 2016, se llama “La Aridez y las Piedras” de Verónica Jiménez Dotte. Lo sacó Garceta Ediciones. Ella pertenece a la generación de los 90 también.

¿Y qué te pareció el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan?

MA: Como la idea mía del cruce entre música y poesía es necesario, desde esa coherencia, me parece interesante que le hayan entregado el Premio Nobel a Bob Dylan. Ya que de alguna forma se “despercudió” la academia, es decir, se sacó todos los prejuicios con ese reconocimiento. Así que me gusta.  Pero como te decía, dentro de ese reconocimiento y ese cruce, se van a tener que abrir otros caminos por ahí. Y eso que el Nobel lo vemos, y es tan lejano para nosotros, los autores más contemporáneos…

Crédito Fotografía : Emiliano Valenzuela (gentileza de Marcelo Arce Garín).

Realizador Videos: Marcelo Mallea.

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