LA BELLA TENEBROSA: CRÓNICA DE UN HOMENAJE A VIRGINIA HUNEEUS.

Por Solange Carolina Arroyo.

Con una concurrencia multitudinaria y con la autora presente en el evento, tuvo lugar el homenaje a la escritora y artista visual chilena, Virginia Huneeus, denominado como “La Bella tenebrosa: lecturas sobre la monstruosidad, lo fantástico y lo velado”, el pasado viernes 16 de noviembre, en la Sociedad de Escritores de Chile. Ceremonia a la que asistieron escritores, personalidades de las comunicaciones, seguidores de la literata y por supuesto, cercanos de Huneeus.

En ese contexto, el acto inaugural partió con la mesa de conversación “Escritura y Visualidad en la Obra de Virginia Huneeus”, en la que participaron el escritor tocopillano Osvaldo Angel Godoi (autor de “La Jaula”, su más reciente novela), el también escritor, filósofo y erudito en la temática de vampiros, Patricio Alfonso (autor de “Drácula frente al espejo, apuntes sobre el vampirismo” y “El clóset de Pandora”), además del comunicador de radio y televisión Alfredo Lewin (quien condujo “Ojo con el Libro” por ARTV).

En dicho encuentro, los ponentes se refirieron acerca de las distintas visiones y percepciones que existen sobre los textos de la escritora, como el caso de los orígenes de la estética de la monstruosidad en la literatura de Huneeus, así como también sobre la importancia del rol de la mujer en la literatura, además de hacer énfasis en el trabajo que la autora hubo de realizar durante años para realzar su labor escritural, en un medio que es dominado mayormente por el género masculino.

Por lo mismo, y abriendo la conversación sobre lo que convoca la mesa, Patricio Alfonso, al responder una interrogante sobre los orígenes de lo monstruoso y el horror, hizo referencia de la siguiente manera: “El monstruo es el que se aparta de la norma, es lo anormado. Lo que está conforme a la regla tiene una vocación de universalidad”. Comenta además que lo monstruoso proviene en gran parte de las leyendas y en Chile hay bastante acervo cultural relacionado a la temática.

Por otra parte, Osvaldo Angel Godoi en respuesta a la pregunta sobre los elementos nortinos presentes en la obra de Virginia Huneeus, manifiesta que: “Virginia con su literatura logra universalizar lo atacameño. Los poetas de allá en general dan una imagen citadina, y Virginia hace algo diferente. Por eso mismo rescato también a la escritora Rosario Orrego, entre otros más, quien de igual forma se refiere a los pueblos originarios”. El escritor apunta además a que en los textos de Huneeus se ve mucho la carga de las mujeres de su época, entorno en que la autora ha sido algo incomprendida dentro del ámbito literario local.

Asimismo, Virginia Huneeus, en respuesta a Angel Godoi, y frente al público presente, agradeció sus palabras y respondió: “Hay un intento de conjurar esa especie de censura que hay en la escritura de las mujeres y eso está muy presente en mi obra”. Intervención que sacó más de un aplauso entre quienes presenciaron su contestación al micrófono.

Ahora bien, con respecto a una interrogante sobre la presencia de la música y lo ominoso en la literatura de Virginia, Alfredo Lewin comenta que el exacerbado virtuosismo artístico siempre es relacionado con el diablo: “Cuando hay una especie de progreso anormal en una expresión artística siempre se va a rumorear que lo oculto está ahí involucrado”. Destacó también el hecho de la visión musical como algo misterioso e insondable en la obra de Huneeus.

En tanto, finalizando la mesa, el escritor Patricio Alfonso hizo hincapié sobre la obra de la autora homenajeada: “Hay que ser muy valiente para haber mirado el abismo como lo miró Virginia. Hay muchas cosas disfrazadas de transgresión que no lo son. En este caso, la obra de Virginia no es una obra que se vaya a olvidar. Es una creación que debe permanecer en el tiempo”.

De forma posterior, fue el turno de los alumnos del Taller Literario del Colegio Domingo Matte Mesías de Puente Alto, los que fueron parte de la segunda mesa de la noche, y de la primera mesa tributo a la autora. Los cuales leyeron creaciones propias, trabajadas durante el año en el contexto de su taller e inspiradas en los textos de la autora Virginia Huneeus. Trabajo que además formará parte de su próximo libro recopilatorio de cuentos titulado “Monstruos”, que será publicado en diciembre de este año por la editorial G.S. Libros, gestionado y antologizado por el profesor Rodrigo Cabrillana, en conjunto con el coordinador de talleres Ricardo Sánchez, y con el apoyo de la Corporación Educacional, Domingo Matte Mesías.

Mientras tanto, la segunda mesa tributo a Huneeus, presentó a tres destacados escritores que están haciendo énfasis en las letras nacionales este 2018, con sus más recientes publicaciones. Fue el turno entonces del narrador Rodrigo Torres, el poeta Héctor Margaritas y el ya anteriormente citado novelista, Osvaldo Angel Godoi.

De hecho, Rodrigo Torres, autor de los libros de cuentos “Antecesor” y “Filosofía Disney” y de la novela “Nueva Narrativa Nueva”, nos leyó un extracto y adelanto de su próximo trabajo, relacionándolo a algunos pasajes de la obra de Virginia, titulado “La sociedad de los terraplanistas”.

Por su parte, Angel Godoi, hizo referencia con un texto de autoría de Rosario Orrego, al rol de las mujeres en la sociedad moderna. Esto, considerando que Orrego es considerada la primera mujer novelista chilena:

 

“Instruid a la mujer, si queréis pueblos

Que se eleven felices, soberanos.

Mirad que la mujer tiene en sus manos

La vasta cuna del humano ser.

 

Su mágico atractivo, su alma tierna,

La hacen irresistible y poderosa,

Y en el modesto hogar, dulce, amorosa,

Crea un mundo a su imagen la mujer.

 

La vida misma de los grandes pueblos

Como en su espejo se refleja en ella:

Si es instruida y virtuosa, antes que bella,

Allí habrá dicha, libertad, unión (…)”.

 

Para finalizar, el poeta Héctor Margaritas, inspirado en el libro “El Conjuro de Cohoba” de la autora tributada, escribió un emotivo texto para la ocasión, el que logró cautivar al público asistente durante su lectura, titulado “La protesta como sentido de aullido: El arte sumergido en ella”. En el que enfatiza que:

“(…) Las mujeres expresan su devenir en la expresión, la de Virginia son varias, sin embargo no puedo dejar de escribir esta. Envió su obra a un concurso con seudónimo masculino (la represión existe), para mí este dato fue fundamental para escribirlo en esta cartita ciberweb; entonces, llena de creatividad, hizo de sí un mural con rocas de la cordillera, como un simbolismo que aludía a la memoria, al territorio de un naufragio con respuesta irreverente. Es difícil ser mujer, lo dijo Teresa Wilms Montt, pero es más difícil ir contra la voz y la opresión del exilio constante, la vertiginosa catástrofe de ser quien una es, sin ese pedacito de aire que se fuga entre la puerta y la llave, entre la ventana y el tupido velo no de- construido. Entonces protestamos, protestamos desde lo visto, una siempre protesta ya sea en contra o favor; unas tantas alzamos la diversidad y lo femenino y nos volcamos totales a trabajar sobre ello (…)”.

En definitiva, una singularidad de situaciones y lecturas que dieron estructura a un reconocimiento literario que Virginia Huneeus lo merecía ya, desde hace mucho tiempo. Sobre todo cuando se trata de una de las artistas más originales y más importantes en el plano latinoamericano en lo que respecta a la cruza estética entre la literatura y el arte visual. Es decir, una autora que reposiciona las culturas originarias y todo lo referente a los pueblos de América, que dialoga en su escritura con clásicos de la literatura universal como Dante y que además refleja todo aquello en su obra pictórica y también en sus esculturas. Un eco de insondable valor artístico, que la Sociedad de Escritores de Chile tuvo el privilegio de ser testigo, en una noche primaveral del mes de noviembre.

 

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