“Noches de Rock & Roll” ¿Por qué escribir sobre el Rock Penquista?

Por Rodrigo Cabrillana

Evocar las noches de Rock & Roll en el paisaje austral de Concepción se ha vuelto un ejercicio habitual para muchos de los que tratamos de resignificar de manera alguna, las historias musicales que hace más menos treinta años, tuvieron lugar en la urbe que estuvo emplazada en su primera época de vida en lo que es hoy la localidad de Penco. De ahí la denominación del gentilicio “penquista”, a todos los que son originarios de la antigua capital del Reino de Chile.

El Campanil, Universidad de Concepción.

Sin embargo, parece extraño a veces escribir sobre la musicalidad de Concepción, mirándola desde el exterior, no existiendo una relación en ser coterráneo de la misma provincia. Aunque, la cita a su música es evidente para muchos de nosotros desde la universalidad de ella misma, si ha estado presente en el tiempo a través de la radiofonía, de la escucha de cientos de veces de los discos de bandas clásicas de la región y de por supuesto, la alusión al mito siempre presente, de la cuna del Rock. No obstante, Concepción tampoco es todo Rock. Hay poesía, hay danza, hay Jazz, hay pintura, hay escultura, hay cine y hay también teatro. Pero sus músicos han tenido la fortuna de popularizar la ciudad por medio de su obra y su legado.

Por lo mismo, redactar este libro es un homenaje que había que realizar a todo ese discurso rocanrolero que ha prevalecido por años, que se ha perpetuado en el imaginario de la región y que ha traspasado fronteras nacionales inclusive. De hecho, el Rock como un manifiesto del Concepción mismo, siempre nos heredó el ruido y la sonoridad musical de proyectos emblemáticos, como fueron Dick Stones, Los Presidiarios, Los 4 Amigos del Doctor, los inicios de Los Tres y por supuesto Los Ilegales, entre muchos otros, en medio de la década de los ’80. Pero no fue hasta hace poco que comenzamos a tener noticias más profundas acerca de sus propuestas. Porque si bien es cierto que sus nombres y sus gestas culturales se mencionan constantemente en medios escritos, en entrevistas para espacios de radio y televisión o incluso en series documentales, el archivo más bien de los sucesos del Rock estaba “disperso” como hace alusión en el prólogo de  “ConcEnoff: relatos de Rock Penquista”, el periodista Rodrigo Pincheira, y se ha ido generando un corpus de estudio en torno al mismo, solo con el pasar del tiempo y el acto generoso de quienes han recopilado la historia. Libros, películas, eventos y otros similares dan cuenta del movimiento.

Aun así, estimo que nunca está todo dicho, y sentí la necesidad de redactar este nuevo libro, en pos de conocer todavía más acerca de todos esos proyectos que no se había terminado de documentar. Ya que siempre me pregunté sobre el primer grupo en que tocó Álvaro Henríquez, Francisco Molina y Roberto Lindl mientras estudiaban en la enseñanza secundaria antes de ser Los Tres, o qué pasó exactamente en el concierto de Los Ilegales del Aula Magna, e incluso cuál era el episodio de los inicios en el Rock Progresivo de Cuti Aste, del cual este último, solamente habíamos tenido citas en diversas plataformas, pero no existía una crónica detallada alguna. Por consiguiente, el paso que había que dar era evidente, alguien tenía que hacerlo. Y si no estaba dispuesto a morir esperando por leer la narrativa que nos pusiera en conocimiento acerca de todo esto, opté por lo más osado, aceptar el desafío y escribir uno mismo lo que tanto anhelé ver impreso.

El baterista Wolfgang Héctor Da Costa.

Entonces, “Noches de Rock & Roll. Crónicas de Rock Penquista (1981-1991)” nace como un texto de veneración, de tributo a todas aquellas personalidades y proyectos que escribieron la historia cultural del Biobío en una década que estuvo dominada en la hegemonía por los militares, pero en la cual la rebeldía musical fue mucho más fuerte y terminó imponiéndose a todo ese terror que quisieron implantar por la fuerza. O sea, aquí se habla en profundidad de personajes como Gilles Marie y su acto de motivar el Rock en el Liceo Charles de Gaulle, de las inquietudes musicales de Fernando Saavedra, de la genialidad del “maestrísimo” Cuti Aste, de la vanguardia del Rock  progresivo de Ricardo Moreno y Vicente Rojas, de la erudición baterística de Héctor Da Costa, de la figura incombustible de Yogui Alvarado, del acto pionero en la producción y en las comunicaciones de Ricardo Mahnke, de la versatilidad de Pancho Molina, entre mucho más. Todos indispensables para construir la escena, para iniciar una leyenda que no solamente debe quedar impregnada en el mito, sino que dar cuenta de que todo esto realmente sucedió, que fue real, que la magia del Rock se impuso por esmero de muchos en Concepción. Que los acontecimientos son tangibles, y no solo anécdotas livianas. El movimiento Rock de la ciudad penquista existió, y fue importante.

Y en ese sentido, y como lo denomina Emiliano Aguayo en uno de los textos que introduce a mi libro, el nivel de acontecimientos informados en esta publicación es exponencial. Algo que debía contarse, narrarse en un amplio espectro y que las generaciones más jóvenes sepan realmente qué aconteció en Concepción de los ’80, y no tan solo se derive al mito del rock fundacional del sur de Chile. Un hito que puede quedar documentado en un texto, por décadas tal vez, a la espera de ser consultado por futuros investigadores en cualquier biblioteca del mundo. Es decir, salvaguardar la historia es como la acción de plasmar la literatura en el papel, de resguardar la memoria en los anales, o como decía ayer Felipe Cruz Parada, comunicador del programa “Libros al Aire” de radio UDEC, reflexionando acerca de la acción de escribir la poesía: “los viejos que escriben poesía sobre el carbón es algo hermoso, pero no hablo de belleza acerca de su poesía, porque siempre existen poemas que son buenos y otros que son malos, sino acerca del acto de escribirlos, el que es el testimonio vivo que se resiste a morir o a pasar de la leyenda, y que se atreve a alojar en la hoja y quedar ahí”. Y eso es precisamente, lo que pretendemos con esta nueva narrativa sobre el rock de Concepción. Que trasciendan los hechos en el papel, en la colección de literatura de los melómanos o en la estantería de los mismos establecimientos educacionales que alojaron la historia de nuestros protagonistas.

Bienvenidos a esta nueva entrega que pronto recorrerá su vista y sus sentidos. En ella no solo hay música, sino también respeto y admiración a todos esos genios que llenaron de canciones nuestros reproductores.

1 thought on ““Noches de Rock & Roll” ¿Por qué escribir sobre el Rock Penquista?

  • Un exelente vehículo de información y que útil puede resultar para futuras generaciones que van en busca tanto de cultura como entretencion. Notable.

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