¿Quién es Virginia Huneeus? ¿Quién es la otrora autora de las letras chilenas que relaciona visualidad y escritura?

Por Solange Arroyo.

Su obra, tanto visual como escrita, nos traen a la memoria a los símiles de Violeta y Nicanor Parra, autores que la misma escritora toma como referentes para su creación y los cuales menciona en la columna publicada en la Revista Mensaje del año 2006, denominada “Parra y el pago de Chile”. Éstos, al ser también artistas no sólo en torno a la escritura, sino que proyectan sus ideas materializadas al espacio físico y visual, desarrollan también concepciones a partir de la identidad local y la visión propia del entorno. Ideas, que son sólo distintas expresiones, pero formas de un mismo arte, que se da de manera natural en estas personalidades (recordemos los artefactos de Nicanor). De hecho, por ser inspiración y en referencia a lo aludido, Huneeus cuenta con obras en las que hace referencias directas a la figura de la letrista y artista visual, Violeta Parra. El año 95 por ejemplo, crea la obra Busco a Violeta, dejando entrever la significancia de la artista en su creación, como también en la performance aérea realizada en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), con figuras que hacen guiños a los trazos de los conocidos bordados de Violeta y sus pinturas. Porque según Virginia Huneeus, de las palabras surgen las imágenes mismas, o también, desde las imágenes brotan las palabras, como nos hace mención en la reciente entrevista con “Registro Poético”. Una de las primeras entrevistas donde se quiere recalcar la visión literaria de Huneeus en su obra escrita, ya que conversaciones grabadas sobre su arte visual abundan en la web.

Y en este contexto, es cómo se produce desde la creación visual, o cómo surge desde una escultura, la idea de un libro. Un proceso en que podemos referir también la obra del pintor y escritor Adolfo Couve, la que según menciona él en una entrevista, pintaba para poder escribir y a la vez hacía literatura para poder trazar sus cuadros, generando esta conexión espontánea en su creación. Procesos que en Huneeus se dan de manera simultánea, como algo natural, pero con un eje marcado en el tema del Infierno de La Divina Comedia de Dante, influencia que viaja a lo largo de todos sus libros, junto al tema de la cultura americana precolombina, con sus rituales.

Por lo mismo, resulta curioso tratar de comprender que los orígenes creativos de Virginia tienen su raíz en base al arte geométrico, con sus murales en el espacio público. Ya que este arte geométrico posee un orden y una estructura que se rompe abruptamente con la llegada de la línea ondulante del Dante a su arte, como lo menciona Gonzalo Leiva en el libro “Horizontes y Abismos”, y luego, por sobre todo, esta línea ondulante, este caos, llega a su literatura y le da forma a su escritura a partir de estas nuevas concepciones. Aunque quizás éste sea un desconcierto y una ruptura necesaria, que nos permite poder apreciar la génesis de la obra literaria de la artista, con sus monstruos, miedos o “cucos”, que surgen desde las profundidades de sus historias, y se materializan en el imaginario creado por Huneeus. Seres que se aparecen desde lo más recóndito y oculto del ser humano, en el lugar donde habitan los temores o los misterios más insondables de la conciencia.

 

Esto, porque no fue un azar que se haya inspirado en Dante. Dado que Huneeus reconstruye un imaginario personal, inspirado y traído del mundo Toscano y también del americano, el que concibe en sus creaciones escritas. Sumado a que Virginia además, se ha caracterizado por una escritura singular, y por sorpresa, con buenas referencias de varios autores consagrados, como es el caso de José Miguel Varas, Premio Nacional de Literatura 2006, que, según la misma escritora refiere, se ofreció personalmente para escribir el prólogo del libro “Amores Carnívoros” (publicado en 2008), al quedarse fascinado del texto, luego de revisar sus cuentos. Al respecto, Varas señala sobre la publicación:

“Libro singular, de un género y un estilo que no se da, salvo raras ocasiones, en las letras chilenas. Desmesura, esperpento, los monstruos que nos asechan desde las cavernas del inconsciente y que nos atacan de pronto en nuestra pesadillas…”

Por otra parte, el crítico literario francés Roger Caillois, reconocido por traducir a escritores como Julio Cortázar, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, al francés, fue otro que también se refirió a la obra de Huneeus cuando llegó a sus manos:

“Una obra significativa de nuestra época. Mitos y rituales, ofrecen un lenguaje de creencias y gestos comunitarios. Al disgregarse éstos, el artista de hoy sufre. Ante el abismo, crea entonces un pandemonio personal (…)”.

Sin embargo, Virginia en la entrevista realizada para Lectura Nómada, enfatiza y nos comenta que uno de los críticos y estudiosos que más comprende su obra en la actualidad, es el filósofo chileno Pablo Oyarzún.

Entonces, es por esta razón y por otras más, que Virginia Huneeus se convierte en una escritora con muchas lecturas, y de dirección obligada a quienes gustan de la literatura fantástica, así como la temática y estética del miedo y la monstruosidad. Porque Virginia cuenta con una hibridez con la que recrea sus imágenes, y las adapta, nutriéndose de muchas referencias literarias y no literarias, como desde la historia americana misma, de la cultura precolombina en específico, así como del ritual, de la cultura toscana y sobre todo, de la imagen infernal de la Divina Comedia de Dante, generando las conexiones necesarias para recrear este nuevo universo y hacerlo propio, estableciendo así un imaginario “local y a la vez universal”. Parafraseando a Gonzalo Leiva desde el texto “Horizontes y Abismos”, un imaginario que surge desde lo oculto del subconsciente humano. “Del paisaje exterior al paisaje interior”, como menciona también Huneeus en una de sus tantas referencias escriturales del mismo libro. Es decir, su obra transcurre desde el orden del mural hasta llegar al abismo del Dante y la Divina Comedia, siendo éste último el que estructura y da origen a su literatura. O sea, monstruos, demonios y entes que juegan en el devenir de las historias de sus libros.Porque ella no reescribe leyendas e historias americanas, ni toscanas, sino que las asimila de tal modo que recrea un imaginario personal consistente. Con entes que surgen desde los miedos, materializados de manera informe, en algo que no puede ser delimitado y que tampoco puede ser nombrado. Y es precisamente allí, cuando nos acercamos al final, donde aparecen los abismos y el espacio infinito que prolifera en su obra, la que resulta descollante por lo inabordable de sus temáticas, y el caos que contiene en sus diversas representaciones literarias y visuales.

 

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